 |
Cuando se haya conquistado
técnicamente y explotado económicamente hasta el último rincón del
planeta, cuando cualquier acontecimiento
en cualquier lugar se haya vuelto accesible con la rapidez que se desee,
cuando se pueda «asistir» simultáneamente
a un atentado contra un rey en Francia y a un concierto sinfónico en
Tokio, cuando el tiempo ya sólo equivalga a
velocidad instantaneidad y simultaneidad y el tiempo en tanto
historia haya desaparecido de cualquier ex-sistencia de todos los pueblos,
[...] entonces, si, todavía entonces, como un
fantasma
que se proyecta más allá de todas esas quimeras, se extenderá la
pregunta: ¿para qué?, ¿hacia donde?, ¿y luego qué? Heidegger,
Introducción a la Metafísica. |